Una grupo de 20 soldados israelíes que combatieron en la última ofensiva en Gaza contra el grupo terrorista Hamas, denunció ante la ONG israelí ‘Rompiendo el Silencio’ que hubo excesos brutales contra la población civil palestina durante la operación Plomo Fundido.

“Las normas eran: dispara si te apetece. Los mandos repetían todo el tiempo que esto es la guerra y que en la guerra no hay restricciones para abrir fuego”, señala uno de los militares que presentó su testimonio en forma anónima. Otros soldados también informaron que se destruyeron viviendas gratuitamente.

Otros combatientes se sorprendieron de que el Rabinato Militar jugara un rol de apología mesiánica, en la que, en medio de una “guerra santa”, los israelíes “hijos de la luz” se enfrentaban contra los palestinos, "hijos de la oscuridad".

Las autoridades del Estado de Israel rechazaron el informe y afirmaron que 'Rompiendo el Silencio' sólo busca "difamar" al ejército hebreo.

El operativo militar,que duró del 27 de diciembre pasado al 18 de enero último, mató a 1,400 palestinos, la mayoría civiles.